La Iglesia, como madre, debe preocuparse en forma preferente de sus hijos más necesitados. No cabe duda de que las familias irregulares, incompletas o en situación difícil, se deben considerar dentro de esta categoría. Las “Situaciones Difíciles” (o especiales), son aquellas que exigen una especial atención: las familias incompletas, esto es, separados, padres y madres solteros, las familias que viven en situación de miseria en una comunidad, o aún, aquellas familias en las que el padre se ausenta por un largo tiempo del hogar, las familias de inmigrantes, las uniones libres, los casados “de hecho”, que pueden regularizar su situación, los que son casados sólo por el civil y también pueden regularizar su situación delante de Dios y de la Iglesia, las personas casadas que se separan y no contraen nuevas nupcias, etc. Y, además, aquellas situaciones irregulares, tales como los divorciados vueltos a unir. Al actuar de esta manera, la Iglesia quiere, al mismo tiempo, proclamar su fidelidad a Cristo y ser signo de misericordia. (cfr. DNPF. 663-724)
MATRIMONIOS EN SITUACIONES DIFÍCILES E IRREGULARES:
SITUACIONES DIFÍCILES:
- Familias expuestas a largas ausencias (trabajo, reclusorios, etc.)
- Familias con problemas de drogadicción y alcoholismo.
- Familias de un solo padre (viudas, madres solteras, abandonadas, separados)
- Familias formadas por menores de edad.
- Familias que viven violencia (intra familiar y externa).
- Familias con hijos homosexuales o hijas lesbianas.
SITUACIONES IRREGULARES
- Matrimonios a prueba
- Unión libre
- Matrimonios por el civil
- Separados o divorciados no casados de nuevo
- Divorciados vueltos a casar
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