¿A quién se destina todo esto? La respuesta es simple: A todas las familias y a todas las situaciones familiares, para ayudarlas y para servirlas. Se destina a las familias que están bien constituidas, a las familias en situación irregular, a aquellas que llamamos “casos difíciles” y también a las familias que pronto van a constituirse.
La pastoral familiar actúa, básicamente, en las siguientes tareas: la pastoral familiar Pre-Matrimonial (que comprende las fases de preparación remota, próxima e inmediata del sacramento del matrimonio), la pastoral Post-Matrimonial y las así llamadas Situaciones Difíciles (casos especiales). (cfr. DNPF. 613).
Primera tarea: Pre-Matrimonial.
La primera tarea específica de la pastoral familiar es la preparación al matrimonio. Ésta ha de ser vista y actuada como un proceso gradual y continuo. (cfr. FC. 66) Si bien es cierto que esta actividad puede entrar en el campo de la catequesis -y de hecho lo es, ya que prepara para un sacramento-, ha de ser considerada como pastoral, ya que constituye la primera etapa en el acompañamiento de la familia que recién comienza.
- La Fase Remota (cfr. DNPF. 614-617), o sea, mucho antes del matrimonio, en ella se toman en cuenta, principalmente los valores familiares. Por eso, el agente fundamental de esa fase es la propia familia. Se articula con la pastoral de los niños y del adolescente, con la Catequesis de la Confirmación y la Primera Comunión, trabaja principalmente con los grupos de jóvenes, especialmente cuando se trata la educación para el amor (sexualidad).
- La Fase Próxima (cfr. DNPF. 618-628) es, como el propio nombre lo dice, una preparación más próxima para el matrimonio. Ella comprende, básicamente, el encuentro de formación para novios y la catequesis referida al matrimonio como sacramento, como vocación y como un camino de santidad.
- La Fase Inmediata (cfr. DNPF. 629-643), es aquella que está inmediatamente antes del matrimonio, se ocupa principalmente de los encuentros para novios comprometidos y también de la celebración del matrimonio, para que ésta sea hecha de la manera más adecuada posible, valorizando el sacramento, en sus aspectos más profundos y no sólo la fiesta y las apariencias externas de los preparativos.
Segunda tarea: Post-Matrimonial
La etapa Post-Matrimonial comprende, como el propio nombre lo dice, la etapa posterior a la celebración del sacramento del matrimonio. Ella debe considerar a los recién casados, los grupos familiares, los padres que piden el Bautismo para sus hijos, la Confirmación y la Primera Comunión; debe procurar atender y asistir a los padres de los novios y también a los viudos y a los adultos mayores, además de promover encuentros familiares, para el cultivo de la vida y el amor conyugal y familiar.
Como es un servicio muy unido a otras pastorales muchos sólo consideran a esta etapa como la pastoral familiar. Otra acción propia e importante de la etapa Post-Matrimonial, se relaciona con el apoyo para la planificación de la familia, en el contexto de la manera de vivir el "amor hermoso"; en la promoción de la defensa de la vida en todas sus situaciones, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.
Tercera tarea: Situaciones Difíciles
La Iglesia, como madre, debe preocuparse en forma preferente de sus hijos más necesitados. No cabe duda de que las familias irregulares, incompletas o en situación difícil, se deben considerar dentro de esta categoría. Las “Situaciones Difíciles” (o especiales), son aquellas que exigen una especial atención: las familias incompletas, esto es, separados, padres y madres solteros, las familias que viven en situación de miseria en una comunidad, o aún, aquellas familias en las que el padre se ausenta por un largo tiempo del hogar, las familias de inmigrantes, las uniones libres, los casados “de hecho”, que pueden regularizar su situación, los que son casados sólo por el civil y también pueden regularizar su situación delante de Dios y de la Iglesia, las personas casadas que se separan y no contraen nuevas nupcias, etc. Y, además, aquellas situaciones irregulares, tales como los divorciados vueltos a unir. Al actuar de esta manera, la Iglesia quiere, al mismo tiempo, proclamar su fidelidad a Cristo y ser signo de misericordia. (cfr. DNPF. 663-724)
Además de estas tres tareas existen momentos especiales que pueden ser aprovechados para fortalecer la vida familiar.
Momentos Especiales.
Existen tiempos fuertes en la pastoral familiar: Navidad y la fiesta de la Sagrada Familia en familia, las campañas de fraternidad en las casas, las visitas a las familias y uno de los más importantes, la Semana de la Familia. También todos los momentos celebrativos son tiempos fuertes, son momentos importantes: El Bautismo de los hijos, la Primera Comunión, la Confirmación, las Bodas de Plata, y de Oro, el aniversario de la muerte y los funerales... todo esto interesa también a la pastoral familiar, pues ella se ocupa de lo que involucra y concierne a la familia.
En todas estas ocasiones, la pastoral familiar envuelve, sirve, convoca y se involucra con todos los servicios pastorales de la parroquia, dando y recibiendo incentivos y ayuda, con el objeto de que la familia sea un buen protagonista de su papel en la sociedad y que en la comunidad parroquial se experimente y viva un ambiente realmente familiar. |